Más de un mes después de la última actualización, vuelvo a los confines de este repugnante blog para hacer un anuncio de excepción. Tras tanto tiempo anhelándola, he aquí la beldad que llegará a mis aposentos en unos días:

Esta, pero con un objetivo decente
Hecho el anuncio, pasemos a otro tema. Llevo ya una semana en esta ciudad, y cada día se me hace más cuesta arriba. El problema es que aún restan más de tres meses para volver a Salamanca, y, además, en pocas semanas mis adorables progenitores empezarán las vacaciones, lo que significa que estarán aún más tiempo en casa. Supongo que solo me resta evadirme yo, eso sí, a partir de las siete de la tarde: antes no sobrevivo. Espero que con la cámara se me haga más ameno el pasear, aunque solo sea hasta Correos a recogerla.
Por lo demás, me dedico a la lectura y a la contemplación, ocupaciones propias del tiempo vacacional (anteriormente también del académico, cosas de la Filología, estudios desdeñables). Hoy hice un alto en mis labores para ir a ejercer el acto sublime de la democracia, esto es, para votar, por primera vez, y anticipo casi con seguridad que no por última. A quién, es cosa mía, pero sí mencionaré que faltaban papeletas de candidaturas minoritarias, pero reales, lo que no ayuda a tan sublime acción democrática.
Me retiro de nuevo a mis lóbregas habitaciones, en fin, a despreciar mi existencia y esas cosas a las que acostumbraba en cierta época de mi vida y que recupero de vez en cuando para honrar mi pasado.
P.D.- Por petición popular, menciono que la cámara hace ruido al sacar fotos.
rdos relacionados con mis lecturas de los últimos años. Me sorprendió, por ejemplo, no ver reflejadas allí muchas de las obras que aún hoy cuento entre mis predilectas (por citar algunas, 1984 o los relatos de Edgar Allan Poe), lo que significa que hace mucho que no les doy un repaso. En el último caso, no es del todo cierto, porque hace unos meses adquirí la edición de los Cuentos completos del autor estadounidense (a propósito del bicentenario de su nacimiento) y he ido leyendo alguno que otro muy disipadamente. Respecto a Orwell, he leído en estos últimos años más cosas suyas, pero las tres lecturas primigenias que me acercaron a él, Homenaje a Cataluña en primer lugar, y más tarde la ya citada 1984 y Rebelión en la granja, no las he retomado, más que alguna página suelta.

La pena es que, si ya de por sí encuentro pocos ratos para escribir en el blog, con todo el montón de trabajo va a ser aún más complicado rascar minutos al día para dedicarlos a esto. Pero bueno, salga lo que salga, no tengo intención de abandonarlo. Como ya dije el primer día, esto me sirve para desahogarme, aunque no refleje nada que parezca un desahogo. Y en ese panorama agobiante que parece esperarnos, aún será más útil dejarme caer y escribir unas líneas.


